Año IV - Número 208 Boletín semanal elaborado por la Dirección de Comunicación Marzo 2006


Un refrescante vaso de agua

Por Nazaret Solís Mendoza (*)

Hace unos días me acerqué a la tienda de mi vecina y le pedí gentilmente un vaso de agua. A los pocos segundos, apareció no sólo con el pedido, sino también con un reproche: No se dice ‘un vaso de agua’, porque el vaso no está hecho de agua. Se debe decir ‘un vaso con agua’.

La preposición –al igual que la conjunción– es un morfema libre e invariable, es decir tiene significación y función exclusivamente gramatical y además, no presenta variaciones de género ni número. Según el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE), la preposición ‘de’ tiene los siguientes significados que –en su mayoría– dependen del contexto: posesión: La casa de mi padre; lugar: No sale de casa; materia de que está hecho algo: Casa de madera; para señalar lo contenido en algo: Vaso de agua; causa: Se enfermó de varicela; etc.

Al decir ‘Señora de Ruiz’, no asumimos que dicha señora le pertenece –como un simple objeto– a su esposo, significado que sí posee la expresión ‘el juguete de Andrés’. El enunciado ‘casa de madera’ expresa que dicha casa está hecha de madera. Cuando pedimos ‘un vaso de agua’, por contexto sabemos lo que estamos pidiendo: un vaso cuyo contenido sea agua o también, la cantidad de agua que quepa en un vaso. De igual manera, la persona que nos lo proporcionará no se le ocurrirá traer otra cosa que lo que le estamos solicitando.

Es correcto el uso de esta preposición en expresiones como: hacerse de rogar; untar de mantequilla; en torno de algo; respecto de eso; etc.

Sí hay incorrección en los casos de dequeísmo: el uso innecesario de la preposición ‘de’ delante de la conjunción ‘que’. Por ejemplo: *Recuerdo de que todo estaba bien; *Ella dijo de que te perdonaría. Lo correcto es: Recuerdo que todo estaba bien y Ella dijo que te perdonaría.

También es incorrecto en los casos de queísmo: no colocar la preposición ‘de’ delante de la conjunción ‘que’ cuando sí es necesario. Por ejemplo: *Me alegro que hayas aprobado; *No se dio cuenta que lo querían mucho. Lo correcto es: Me alegro de que hayas aprobado y No se dio cuenta de que lo querían mucho.

De ahora en adelante, amigo lector, puede usted pedir con toda tranquilidad un refrescante vaso de agua o un vaso con agua, pues ambas construcciones son correctas, aunque nuestra sed no entienda de gramática.

El símbolo (*) indica –en gramática– incorrección o agramaticalidad.
(*) Docente de la Universidad de Piura. Correo electrónico: nsolis@udep.edu.pe Publicado en la columna Verborum del diario Correo el 28/02/06 .

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