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Al chisme dile ¡No!
Por: Genara Castillo Córdova (*)
¿Por qué el chisme, la murmuración y la calumnia hacen gran daño? En primer lugar es grande el deterioro que se produce en las propias personas que lo realizan y, en segundo, también deterioran las relaciones interpersonales y sociales. Partimos de que se trata del respeto a un derecho fundamental para la convivencia humana, ya que si cualquier persona miente respecto de otra, deforma la realidad, o manipula los sentimientos de los demás (de quien le interesa) entonces la convivencia social se hace imposible, y el ambiente hostil que se crea hace surgir un caldo de cultivo de muchos vicios que deterioran profundamente, todos ellos derivados de la injusticia, lo cual socava la vida social y hace muy difícil el sano crecimiento de las personas que forman parte de una sociedad, afectando gravemente al clima organizacional o al bien común.
Los principales actos que violan este derecho son:
En primer lugar, la murmuración, con la cual, alguien a quien no le compete, da juicios sobre conductas y personas. En segundo lugar está la difamación que es la revelación injusta de defectos ocultos e infamantes de otro, que aunque sean ciertos no se tiene el derecho de sacar a la luz.
También está la calumnia que, a diferencia de los anteriores, es una mentira o un conjunto de mentiras. Se trata pues de una acusación falsa, hecha maliciosamente, para hacer daño. Consiste en atribuir, mintiendo, una mala acción a una persona inocente.
En este orden o grado de gravedad está la injuria que lesiona el honor. Se distingue de la murmuración, difamación y de la calumnia porque éstas recaen sobre la persona ausente, en cambio, en la injuria la persona afectada está presente.
Existen otros actos, que a diferencia de los anteriores, son internos, por ejemplo, el juicio y la sospecha temeraria, son la atribución (en el pensamiento) de una mala acción o de un defecto difamante, SIN haber motivo razonable para ello.
Otro caso que se añade a los anteriores es la complicidad o colaboración en el mal, En ésta, una persona o un grupo, colabora (n) en el mal, ¿cómo? cuando escuchan, admiten y propagan las difamaciones, calumnias, injurias, murmuraciones, etc., sin comprobarlas, rechazarlas o denunciarlas.
Quitar la buena fama de alguien es quitarle algo propio, (semejante a un robo), por lo cual hay estricta obligación de restituirla y, en lo posible, compensarle por la ofensa que se le ha hecho.
La restitución es un acto propio de la justicia conmutativa por el cual se devuelve a la otra persona la cosa que se ha retenido. Mientras no tiene lugar la devolución de la cosa ajena queda insatisfecha la ofensa, por la injusticia. La virtud aplastada está reclamando la devolución de la cosa una vez que ésta ha sido separada de su legítimo dueño. Es algo muy serio y muy delicado, ya que la justicia es clave para determinar el talante ético de una persona. A su vez, la satisfacción es la reparación que satisface los daños ocasionados.
Después de repasar rápidamente estos conceptos tan importantes que tienen que ver con la virtud de la justicia y con la vida en sociedad, podemos terminar con un relato famoso que es muy ilustrativo: se cuenta que una señora, se fue a confesar de haber calumniado a otra, el sacerdote le dijo que por justicia debería restituirle la buena fama a aquella señora inocente, y le puso como penitencia que comprase una gallina y le sacase todas las plumas, luego que las tirase al viento, y que fuera recogiendo todas las plumas y entonces llevárselas. La mujer dijo que eso era muy difícil, que muchas se habrían volado muy lejos, etc. El sacerdote le respondió que así sucedía cuando uno no medía sus palabras ni sus actos y llevado por la pasión -por envidias disimuladas, por furia o rencor-, propalaba mentiras sobre otra persona para -solapada o directamente- hacerle daño. Tenemos que aprender a saber decir y escuchar la verdad, no las mentiras.
Por eso, una práctica muy saludable de un grupo de personas o de cualquier sociedad será el cuidar los principios de convivencia social, esforzándose por no cometer este tipo de injusticias, que dañan -sobre todo a quien las comete- porque le deterioran profundamente, y una persona así deteriorada -sino rectifica, restituye y repara-es difícil que pueda dar un aporte sano a una organización. Por lo cual, este principio derivado de la justicia debe ser reflexionado y cuidado con esmero.
(*) Docente de la Universidad de Piura.
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