Año II - Número 103 Boletín semanal elaborado por la Dirección de Comunicación Enero 2004


José María Desantes: Un gran maestro

"De él no sólo adquirimos conocimiento jurídico, siempre lo vimos como un paradigma"


Por Rosa Zeta de Pozo

El 12 de enero dejó este mundo el académico José María Desantes Guanter, primer catedrático de Derecho a la Información en España y maestro de generaciones de latinoamericanos que aprendimos con él los fundamentos de este derecho universal que los informadores - nos decía- debemos ejercer con la responsabilidad de servir y de hacer comunidad con la comunicación.

Doctor en Derecho y en Ciencias de la Información, abogado, periodista, profesor universitario, investigador y padre de familia, ha ido siempre por delante de la sociedad de su tiempo y dejando huella con el paso firme propio de un hombre con convicciones.

Desde que nos enseñó que la libertad de la información es el modo libre de ejercer el derecho a la información, aprendimos mucho de su larga trayectoria como docente, investigador científico y, esencialmente, de su talante personal. Sin lugar a dudas, ha sido fuente principal para el conocimiento de la información desde el ámbito jurídico y con él hemos formado nuestro criterio una buena plana de profesores de las facultades de Comunicación de la Universidad de Piura, de la Católica de Chile, de La Sabana de Colombia, de la Austral de Argentina y de una veintena de universidades americanas y europeas de las que fue profesor extraordinario o visitante.

Fundamentó que la información es un acto de justicia, que la persona humana es y será el centro del sistema informativo y comunicativo por mayores que sean los avances tecnológicos, que la información es un derecho humano que debe cohonestarse con los demás derechos y muchos otros conceptos claves que nos servirán para analizar la evolución de la información en cada nación latinoamericana.

En su libro "La información como valor constitucional", reconoce que en la Constitución de 1993 hay una preeminencia de los derechos humanos y que se reconoce el derecho a la información como fundamental y fundamentante.

Pero de él no solo adquirimos conocimiento jurídico; siempre lo vimos como un paradigma. Fue un maestro que nos animó siempre a dar lo mejor de nosotros en todos los terrenos, a concluir nuestras investigaciones y publicarlas. Con un libro suyo, "Ética y derecho, promotores de la técnica informativa", inauguramos la colección "Persona y comunicación". Era el número 25 de su bibliografía. Como director del Consejo de Publicaciones de la Facultad, nos exigía mantener la calidad, el rigor científico y la puntualidad de las publicaciones.

Pero, esencialmente, fue un amigo que dedicó horas a nuestra formación, que siempre estuvo atento a resolver cualquier duda inmediatamente, amigo en esos momentos duros en los que uno estaba lejos de su familia y que nos abrió su hogar para compartir la alegría por un logro alcanzado. Sus viajes a Piura y América fueron vitales. Cuando la Universidad de Piura le otorgó el Doctorado Honoris Causa, señaló que, como docente, había aprendido enseñando en sus sesenta años de vida universitaria. Para dar fe de sus enseñanzas nos toca "ser personas con capacidad de detectar la verdad y el bien, hacerlos espíritu de su espíritu y comunicarlos".

(*) Catedrática de la Universidad de Piura

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