Presentación


Desde siempre hemos oído que contando los anillos de un tronco podemos determinar su edad. Así es: la mayoría de nuestros árboles suman cada año un anillo más a su tronco. Pero esto no ocurre con todas las plantas madereras del mundo; en el caso de unas, porque crecen continuamente (por ejemplo, en las selvas tropicales), en el de otras, porque producen más de un anillo al año (sobre todo en los lugares en los que el verano es particularmente seco).

Los anillos del crecimiento reflejan todo lo que el árbol ha padecido durante su vida, y la función de la dendrocronología es la de identificar los acontecimientos más importantes. Según cuál sea el trabajo de investigación, se suelen mitigar ciertos factores para recalcar lo que interesa, lo cual se consigue con un buen diseño de muestras y unas técnicas para su examen. Por ejemplo, al estudiar el clima, con unas muestras de árboles crecidos fuera del bosque muchas veces se descubre la influencia de la competencia por los nutrientes y por la luz. Para obtener la secuencia completa de un árbol vivo, no hay por qué cortarlo. Mediante un perforador especial (Barreno o Increment Borer) se extrae un pequeño cilindro del radio del tronco, con el cual se consiguen todas las anchuras de los anillos. Sin embargo, en los ya muertos se emplea la sección mayor posible, ya que en estos cilindros se puede perder información.



La ciencia que estudia y entiende de estas secuencias se llama Dendrocronología


Esta página ha sido preparada por Rodolfo Rodriguez, profesor de la Universidad de Piura y José Morán. Le agradeceremos mucho sus comentarios y sugerencias

 

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